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3 de octubre de 2018

Mensaje de la Subsecretaria de Derechos Humanos, Lorena Recabarren, con motivo del lanzamiento de la Campaña de Sensibilización en DDHH impulsada por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos

En el año que se cumplen 70 desde que se acordara la Declaración Universal de DDHH, es esta una oportunidad que nos llena de satisfacción y al mismo tiempo da cuenta de los grandes desafíos que tenemos por delante como Gobierno, en materia de promoción y protección de los Derechos Humanos. Desafío que no es otra cosa que la defensa y resguardo de aquellos derechos que emanan de la dignidad inherente de todo ser humano, por el solo hecho de serlo, sin distinción alguna de tiempo, lugar o condición.

Es esta responsabilidad, la que el Presidente Sebastián Piñera asumió en su discurso del 1 de junio recién pasado ante el Congreso Pleno y la Ciudadanía, cuando habló de la importancia de construir una cultura de los derechos humanos en nuestro país. Es este compromiso, el que el Ministerio de Justicia y DDHH, que encabeza el Ministro Hernán Larraín, tomó al establecer entre los ejes estratégicos para los próximos años, la promoción y protección de los derechos humanos. Y es así, que esta es la tarea a la que estamos llamados a trabajar desde la Subsecretaría de Derechos Humanos.  Desafío que podemos resumir en tres grandes líneas de acción.

En primer lugar, queremos ampliar la mirada respecto de todas aquellas dimensiones en la que los Derechos Humanos deben ser promovidos y protegidos, con particular atención respecto de aquellos grupos que requieren de especial protección, como el de los niños, niñas y adolescentes; los migrantes; las personas privadas de libertad o los pueblos originarios. Por razones históricas, graves y dolorosas, los chilenos hemos vinculado por largo tiempo los Derechos Humanos con las violaciones cometidas en los años de dictadura. Con justas y legítimas razones, por cierto. De hecho, por muchos años desde el retorno de la Democracia, hasta 2009, la única Institución Pública que llevaba en su nombre los DDHH, y lo sigue haciendo hasta el día de hoy, es la Unidad Programa de DDHH que hoy forma parte de nuestra Subsecretaría. Sin embargo, Chile debe hacerse cargo de todos aquellos ámbitos en lo que se ha obligado internacionalmente en materia de Derechos Humanos, cada vez que ha ratificado un tratado en la materia: la Convención de los derechos del niño, la Convención de los derechos de adultos mayores y la de prevención contra la tortura, sólo por nombrar tres ejemplos. En relación a todas ellas, reconocemos el rol que tiene el Estado en la promoción y protección de los derechos ahí consagrado. En este sentido, no es casualidad que el Plan Nacional de Derechos Humanos, elaborado durante el primer año de existencia de la Subsecretaría de DDHH en 2017, tenga 15 capítulos, cada uno de ellos, destinado a un grupo específico de especial protección.

En segundo lugar, estrechamente vinculado a lo anterior, tenemos el desafío de impulsar la construcción de políticas públicas con enfoque de Derechos Humanos. Para ello, hemos ido abordando, en conjunto con los distintos ministerios y servicios de la Administración del Estado, formas de ir trabajando, formando e instalando capacidades en esta materia entre los funcionarios y funcionarias públicas. Recorrido que se inició el año pasado y que con gran interés y entusiasmo por parte de las distintas autoridades, se ha ido multiplicando este 2018, en un trabajo que agradecemos y hacemos presente a través de las autoridades y jefes de servicio que hoy nos acompañan.

Y finalmente, en tercer lugar, hemos iniciado un camino, aún en ciernes, hacia el desarrollo de un trabajo en materia de Derechos Humanos basado en evidencia. Me refiero a la posibilidad de contar con datos e indicadores en Derechos Humanos, que nos ayuden, tanto al Estado como a las organizaciones de la sociedad civil, a tener referentes, criterios e insumos para valorar y medir los logros y avances en el cumplimiento de los Derechos Humanos. Porque cuando hablamos de la promoción y protección de los Derechos Humanos, no basta con una declaración de buenas intenciones o un conmovedor discurso declarativo. Quisiera recordar las palabras de Mary Robinson –quien fuera Alto Comisionado de Naciones Unidas para los DDHH a comienzos de este siglo-, quien a propósito de un seminario sobre estadísticas, desarrollo y DDHH señaló: “Cuando el objetivo guarda relación con el sufrimiento humano y la causa son los Derechos Humanos, no basta con la retórica para acometer la tarea. Lo que se necesitan son metodologías sólidas, técnicas cuidadosas y mecanismos eficaces para llevar adelante ese empeño”.

Y son precisamente estas tres grandes líneas de acción, las que inspiraron los diversos bloques temáticos de  este seminario. Entre hoy y mañana, abriremos un espacio para reflexionar en torno a la institucionalidad pública en DDHH –autónoma y gubernamental- que como país nos hemos dado hasta ahora; profundizaremos en la implementación del Plan Nacional de DDHH, mediante un debate sobre su relevancia y el conocimiento de experiencias comparadas en este ámbito, y tendremos un tiempo para responder a una pregunta tan sugerente como controversial y presente en la contingencia, como aquella que aborda el efecto horizontal de los DDHH, por ejemplo, a través de la relación entre DDHH y Empresas.

Y son también, aquellas tres grandes líneas de acción, el corazón que inspira y moviliza la campaña de DDHH que hoy queremos compartir con ustedes. Se trata de una campaña que se enmarca en el contexto de la conmemoración de los 70 años de la Declaración Universal de DDHH; una campaña sencilla, que apela a lo simple y a lo más esencial, al respeto de la dignidad humana.